viernes, 27 de abril de 2012

La rosa de oro.

Una de las cosas menos conocidas de la liturgia pontificia, es la bendición de la llamada rosa de oro. Este es un objeto que como su nombre indica es una rosa hecha de oro e insertada en un pequeño florero de plata que representa a Cristo el "lirio de los valles y bella flor del campo", cuya hermosura debemos contemplar y su aroma irradiar. 
La rosa de oro es considerada por muchos como un sacramental, debido a que recibe de parte del sumo pontífice una bendición especial y por su autoridad se le confiere un poder espiritual especial, todo ello se lleva a cabo en una ceremonia realizada el cuarto domingo de cuaresma o de laetare, y es entregada por el papa ese día o en otra ocasión a personas escogidas como a príncipes y dignatarios o bien como se ha hecho desde Pablo VI a santuarios y advocaciones marianas. La ceremonia consta una oración inicial en la cual el papa invoca la misericordia de Dios y pide que bendiga el objeto y lo santifique, luego este es ungido e incensado mientras se cantan alabanzas al eterno padre.

Oración:
R/ Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.
V/ Que hizo el cielo y la tierra.
R/ El Señor esté con vosotros.
V/ Y con su espíritu.

Oremos. “Dios, por cuya palabra y poder se hicieron todas las cosas y por cuya voluntad se rigen los Universos; que eres la alegría y gozo de todos los fieles, humildemente rogamos a Tu Majestad que por tu misericordia te dignes bendecir y santificar esta rosa gratísima de aroma y de vista, que hoy en signo de espiritual alegría llevamos en nuestras manos, a fin de que el pueblo que te pertenece, sacado del yugo de la cautividad de Babilonia por la gracia de tu Hijo unigénito que es gloria y regocijo de la plebe de Israel, anticipe a los corazones sinceros el gozo de aquella Jerusalén de lo alto que es nuestra Madre. Y pues en honor de tu nombre tu Iglesia se alegra y regocija hoy con este signo, dígnate, Señor, darle verdadero y perfecto gozo, y así, aceptando su devoción, perdones los pecados, llenes con la fe, ayudes con la indulgencia, protejas con la misericordia, destruyas las adversidades, y concedas todo género de prosperidad, hasta que por fruto de la buena obra, en olor de los aromas de aquella flor que procede de la raíz de Jesé, y que a sí misma se llama flor del campo y lirio de los valles, con ella en la eterna gloria con todos los Santos se regocije sin fin. Por Nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén”.

Siervo de Dios Pablo VI ungiendo la rosa de oro.

S.S. Benedicto XVI muestra la rosa de oro tras la bendición.

Beato papa Juan Pablo II coloca la rosa de oro en manos de Nuestra Señora de la evangelización.

Nuestra Señora de la evangelización con la rosa de oro en su mano.

S.S. Benedicto XVI ora ante Nuestra Señora de Fatima, tras ofrecerle la rosa de ora.

S.S. Benedicto XVI regala la rosa de oro a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. 

Rosa de oro regalada por el Beato papa Juan Pablo II al santurario de Knock - Irlanda.

jueves, 19 de abril de 2012

7° aniversario de la elección de Benedicto XVI.

Damos gracias a Dios por este séptimo aniversario de la elección del santo padre Benedicto XVI para ocupar la sede de Pedro y guiar a la iglesia en su camino hacia Dios. 

Oremos por nuestro pontífice Benedicto XVI:
El Señor lo conserve y lo guarde,
le de larga vida,
lo haga dichoso en la tierra
y no lo entregue en manos de sus enemigos.
Amén.

Felicidades santo padre.

lunes, 16 de abril de 2012

Felicidades Santo padre.

En este día elevamos al Padre eterno una acción de gracias por este año mas de vida que le ha regalado a nuestro amadísimo papa Benedicto XVI y nos unimos en un clamor único para que le conceda larga vida y el don de su Espíritu para que siga guiando con fuerza y humildad la barca de la iglesia.
Felicidades santo padre, Dios y la Virgen lo bendigan.

sábado, 14 de abril de 2012

Fiesta de la divina misericordia.

La fiesta de la divina misericordia, se celebra en todo el orbe el domingo siguiente al de pascua de resurrección y fue instituída por el Beato papa Juan Pablo II en el año 2000 con un decreto emanado de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos. La razón de este día especial la encontramos en las revelaciones hechas por nuestro Señor a Santa Faustina Kowalska, vidente Polaca que a principios del siglo XX gozó de múltiples fenómenos místicos por gracia del Padre y entre ellos tuvo diálogos con Jesús que le pedía la difusión de la devoción a la divina misericordia, la cual es y será fuente de gracia para todo aquel que se refugie en ella. En unas de sus visiones la santa recibe la orden de hacer pintar una imagen de Jesús vestido con túnica blanca, una mano levantada en señal de bendición y otra en su pecho, desde donde brotan dos rayos de luz, uno blanco y uno rojo que son el agua y la sangre que brotaron del costado abierto de Cristo el día de su muerte en la cruz y simboliza el agua sacramental del bautismo y una roja que es la sangre que nos redime.

Aquí dejo como material de ayuda, algunos extractos del diario de Santa Faustina, algunas fotos y un vídeo con el rezo de la coronilla de la misericordia.

"Al anochecer, estando en mi celda vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido.  Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma Jesús, en Ti confío. Quiero que esta imagen sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia"(Diario, 49).


“Sí, el primer Domingo después de Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar presente la acción y pido se rinda culto a Mi Misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la Imagen que ha sido pintada.  A través de esta Imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi Misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil.” 

"De pronto la presencia de Dios me envolvió e inmediatamente me vi a mi misma en Roma, la capilla esta adornada como para fiesta, ese día se le permitía la entrada a cualquiera, el santo padre y la jerarquía celebraban esta fiesta, todos participaban en la celebración con gran regocijo, entonces miré a la gran multitud que era tan grande, que la vista no alcanzaba a verla y vi a todos adorando la divina misericordia".

 Beato papa Juan Pablo II en su visita al santuario de la Divina misericordia en Cracovia.

Altar lateral del Santuario de la Divina misericordia en Cracovia, con las reliquias de Santa Faustina Kowalska.

Coronilla de la Divina misericordia.

domingo, 8 de abril de 2012

Sabado de gloria y Domingo de resurrección.

El momento mas esperado y gloriosos de toda la semana santa y del año litúrgico, es la vigilia pascual, en la cual el pueblo de Dios se reune para dar toda la gloria y alabanza al eterno padre por su amor misericordioso y por la redención que nos trajo Cristo con su muerte y que ahora se levanta majestuosamente del abismo; esta es la razón de nuestra fe, que Cristo no se quedó en la tumba, sino que se levantó venciendo a la muerte de manera contundente y definitiva.

Aleluya, Cristo ha resucitado.

Indudablemente esta solemnidad es celebrada de manera emotiva y llena de gozo en todos los rincones de la tierra y con mas razón lo hacen los jerarcas de la santa iglesia en torno a Pedro.
El sabado santo, iniciamos los santos oficios con la bendición del fuego nuevo, que representa a Cristo que resucitado ya no muere mas, es bendecido el cirio pascual y procesionalmente se lleva hasta el sitio reservado para si, a la vista de todo el pueblo que gozosamente celebra la victoria de su Señor. Luego vienen momentos importantes como la renovación de las promesas bautismales con el asperges, el anuncio de la resurrección y la proclamación del pregón pascual que es las mas hermosa alabanza que podemos elevar al padre en un día como hoy. Esta celebración litúrgica, se continúa misticamente con la misa de resurrección del domingo en la mañana, donde contemplamos al Señor resucitado y a María que se goza del cumplimiento de la palabra de Dios.

Siervo de Dios Pablo VI encendiendo la luz del cirio pascual.

Beato papa Juan Pablo II al inicio de la celebración.

  
  
Misa de resurrección 2012.

Pascua de resurrección. 

Misa de resurrección 2012.


 Urbi et orbe el día de la pascua de resurrección, Beato papa Juan Pablo II.

viernes, 6 de abril de 2012

Viernes santo.




Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi, quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.



El viernes santo, día sublime en el que la iglesia entera se une en el silencio en torno al altar vacío para contemplar el gran misterio de la muerte de nuestro Señor Jesucristo, el cual siendo Dios, se hizo pequeño por nosotros y padeciendo una inimaginable tortura, aceptó por amor la muerte humillante de la cruz, con la cual él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán y ha borrado con su sangre inmaculada la condena del antiguo pecado.

Pues bien, el viernes santo se celebra el vía crucis en el que vamos caminando con Cristo y meditando en cada estación los sufrimientos y dolores que nos trajeron la redención, siempre al lado de la Santísima virgen maría, la madre dolorosa y fiel que nos lleva hasta los pies de su hijo en la cruz.

En la celebración litúrgica correspondiente al día, el celebrante al inicio se postra delante del altar vacío, como acto de penitencia y reconocimiento del misterio pascual de Cristo, se realiza la proclamación del evangelio que relata la pasión del Señor, para luego pasar a la adoración de la cruz y de ahí al Padre nuestro hasta recibir el santo cuerpo del Señor, que fue consagrado el día anterior, ya que en este día no hay victima que ofrecer, Cristo ha muerto por nosotros por lo que se omite el canon eucarístico en todo el mundo.

Siervo de Dios Pablo VI, quien restauró la tradición de celebrar el via crucis en el coliseo romano.

Via crucis, Beato papa Juan Pablo II.
  
Beato papa Juan Pablo II, siguiendo desde su capilla privada su último via crucis, al que no asistió por su salud. Conmovedora imagen en la que vemos al papa contemplando tan gran misterio, al cual une su dolor.


  

Postración inicial en la celebración del viernes santo.

Diáconos que proclamarán el evangelio de la pasión.

Padre Rainero Cantalamessa, de la orden de los frailes menores capuchinos y predicador de la casa pontificia, encargado de la predicación el viernes santo ante el santo padre.
Mirad el arbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo...
Venid adoremos.
 S.S. bedenicto XVI adora la cruz.

Beato papa juan Pablo II, postrado adorando la cruz.

jueves, 5 de abril de 2012

Jueves Santo.

Los 3 días mas importantes y fuertes tanto espiritual como liturgicamente, se inician el jueves santo a partir del cual celebraremos el triduo pascual que culmina la noche del sábado santo con la celebración de la vigilia pascual.
El jueves santo es un día de especial importancia, en el que se celebran 2 oficios litúrgicos de gran relevancia:

1. La misa crismal, en la que el obispo junto a todo su presbiterio se reúnen en torno del altar para celebrar la institución del sacerdocio ministerial, renovando cada uno sus promesas sacerdotales. De igual forma ese día el obispo consagra y bendice los santos óleos y el santo crisma, que serán utilizados en la celebración de los sacramentos durante todo el año, se realiza una oración sobre cada recipiente y una vez se consagra el santo crisma, el obispo sopla sobre él, como signo de la infusión del Espíritu santo.

2. Misa incoena domini, o la celebración de la misa de la cena del Señor, en la que se celebra la institución del sacramento sublime de la eucaristía. Durante este oficio, se realiza el lavatorio de los pies como signo del mandamiento del amor y estando el sagrario vacío, se consagran la divinas formas que se consumirán durante la celebración y las del viernes santo. Una vez terminada la misa, se lleva al santísimo en procesión hasta ul monumento, especialmente preparado para depositar la reserva eucarística y adorarla durante toda la noche.

S.S. Benedicto XVI preparándose para la bendición de los santos óleos.

Insuflación sobre el santo crisma.


Lavatorio de los pies.

  



Beato papa Juan XXIII.

Siervo de Dios Pablo VI.

Beato papa Juan Pablo II, destaca el uso de la dalmática y el gremial.


Consagración eucarística.

S.S. Benedicto XVI durante la procesión con la reserva eucarística.

lunes, 2 de abril de 2012

Carta muy actual del Cardenal Ottaviani.

Aunque no es tema propio de este blog, quiero presentar esta carta del Cardenal Ottaviani sobre el Concilio Vaticano II y que pueden encontrar entre los documentos doctrinales en la web de la Sagrada congregación para la doctrina de la fe.

Cardenal Ottaviani junto al Beato papa Juan XXIII durante la apertura del concilio vaticano II.


SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

CARTA A LOS PRESIDENTES DE LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES SOBRE LOS ABUSOS EN LA INTERPRETACIÓN DE LOS DECRETOS DEL CONCILIO VATICANO II


Una vez que el Concilio Vaticano II, recientemente concluido, ha promulgado documentos muy valiosos, tanto en los aspectos doctrinales como en los disciplinares, para promover de manera más eficaz la vida de la Iglesia, el pueblo de Dios tiene la grave obligación de esforzarse para llevar a la práctica todo lo que, bajo la inspiración del Espíritu Santo, ha sido solemnemente propuesto o decidido en aquella amplísima asamblea de Obispos presidida por el Sumo Pontífice.
A la jerarquía, sin embargo, corresponde el derecho y el deber de vigilar, de dirigir y promover el movimiento de renovación iniciado por el Concilio, de manera que los documentos y decretos del mismo Concilio sean rectamente interpretados y se lleven a la práctica según la importancia de cada uno de ellos y manteniendo su intención. Esta doctrina debe ser defendida por los Obispos, que bajo Pedro, como cabeza, tienen la misión de enseñar de manera autorizada. De hecho, muchos pastores ya han comenzado a explicar loablemente la enseñanza del Concilio.
Sin embargo, hay que lamentar que de diversas partes han llegado noticias desagradables acerca de abusos cometidos en la interpretación de la doctrina del Concilio, así como de opiniones extrañas y atrevidas, que aparecen aquí y allá, y que perturban no poco el espíritu de muchos fieles. Hay que alabar los esfuerzos y las iniciativas para investigar más profundamente la verdad, distinguiendo adecuadamente entre lo que debe ser creído y lo que es opinable; sin embargo, a partir de documentos examinados por esta Sagrada Congregación, consta que en no pocas sentencias parece que se han traspasado los límites de una simple opinión o hipótesis y en cierto modo ha quedado afectado el dogma y los fundamentos de la fe.
Es preciso señalar algunas de estas sentencias y errores, a modo de ejemplo, tal como consta por los informes de los expertos así como por diversas publicaciones.
1. Ante todo está la misma Revelación sagrada: hay algunos que recurren a la Escritura dejando de lado voluntariamente la Tradición, y además reducen el ámbito y la fuerza de la inspiración y la inerrancia, y no piensan de manera correcta acerca del valor histórico de los textos.
2. Por lo que se refiere a la doctrina de la fe, se dice que las fórmulas dogmáticas están sometidas a una evolución histórica, hasta el punto que el sentido objetivo de las mismas sufre un cambio.
3. El Magisterio ordinario de la Iglesia, sobre todo el del Romano Pontífice, a veces hasta tal punto se olvida y desprecia, que prácticamente se relega al ámbito de lo opinable.
4. Algunos casi no reconocen la verdad objetiva, absoluta, firme e inmutable, y someten todo a cierto relativismo, y esto conforme a esa razón entenebrecida según la cual la verdad sigue necesariamente el ritmo de la evolución de la conciencia y de la historia.
5. La misma adorable Persona de nuestro Señor Jesucristo se ve afectada, pues al abordar la cristología se emplean tales conceptos de naturaleza y de persona, que difícilmente pueden ser compatibles con las definiciones dogmáticas. Además serpentea un humanismo cristológico para el que Cristo se reduce a la condición de un simple hombre, que adquirió poco a poco conciencia de su filiación divina. Su concepción virginal, los milagros y la misma Resurrección se conceden verbalmente, pero en realidad quedan reducidos al mero orden natural.
6. Asimismo, en el tratado teológico de los sacramentos, algunos elementos o son ignorados o no son considerados de manera suficiente, sobre todo en lo referente a la Santísima Eucaristía. Acerca de la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y de vino no faltan los que tratan la cuestión favoreciendo un simbolismo exagerado, como si el pan y el vino no se convirtieran por la transustanciación en el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, sino meramente pasaran a significar otra cosa. Hay también quienes, respecto a la Misa, insisten más de la cuenta en el concepto de banquete (ágape), antes que en la idea de Sacrificio.
7. Algunos prefieren explicar el sacramento de la Penitencia como el medio de reconciliación con la Iglesia, sin expresar de manera suficiente la reconciliación con el mismo Dios ofendido. Pretenden que para celebrar este sacramento no es necesaria la confesión personal de los pecados, sino que sólo procuran expresar la función social de reconciliación con la Iglesia.
8. No faltan quienes desprecian la doctrina del Concilio de Trento sobre el pecado original, o la explican de tal manera que la culpa original de Adán y la transmisión del pecado al menos quedan oscurecidas.
9. Tampoco son menores los errores en el ámbito de la teología moral. No pocos se atreven a rechazar la razón objetiva de la moralidad; otros no aceptan la ley natural, sino que afirman la legitimidad de la denominada moral de situación. Se propagan opiniones perniciosas acerca de la moralidad y la responsabilidad en materia sexual y matrimonial.
10. A todo esto hay que añadir alguna cuestión sobre el ecumenismo. La Sede Apostólica alaba a aquellos que, conforme al espíritu del decreto conciliar sobre el ecumenismo, promueven iniciativas para fomentar la caridad con los hermanos separados, y atraerlos a la unidad de la Iglesia, pero lamenta que algunos interpreten a su modo el decreto conciliar, y se empeñen en una acción ecuménica que, opuesta a la verdad de la fe y a la unidad de la Iglesia, favorece un peligroso irenismo e indiferentismo, que es completamente ajeno a la mente del Concilio.
Este tipo de errores y peligros, que van esparciendo aquí y allá, se muestran como en un sumario o síntesis recogida en esta carta a los Ordinarios del lugar, para que cada uno, conforme a su misión y obligación, trate de solucionarlos o prevenirlos.
Este Sagrado Dicasterio ruega insistentemente que los mismos Ordinarios de lugar, reunidos en las Conferencias Episcopales, traten de estas cuestiones y refieran oportunamente a la Santa Sede sus determinaciones antes de la fiesta de la Navidad de nuestro Señor Jesucristo del presente año. Esta carta, que evidentes motivos de prudencia impiden hacer pública, los Ordinarios y otros a los que éstos consideren oportuno comunicarla, deben mantenerla en estricto secreto.

Roma, 24 de julio de 1966.

Alfredo Card. Ottaviani

Cardenal Ottaviani con el papa Pablo VI.

domingo, 1 de abril de 2012

Domingo de ramos, Roma 2012.


Celebración del domingo de ramos, Roma 2012 precedida por S.S. Benedicto XVI.

Domingo de ramos.

El domingo de ramos, es la primera de las grandes celebraciones litúrgicas oficiadas durante la semana santa y tiene extrema importancia, ya que ella nos introduce en el misterio pascual de la obra redentora de Cristo al cual se proclama hoy rey de reyes y príncipe de la paz, pero rey no en el orden humano, sino en el orden espiritual en la insondable divinidad.
Hoy el pueblo cristiano con esta celebración, aclama a Cristo como rey del mundo, de la iglesia y de su vida particular, pero a su vez abre la puerta a la contemplación del misterio de la pasión muerte y triunfante resurrección de Jesús de Nazareth; desde el sencillo párroco que oficia en el lugar mas recóndito de  la tierra, hasta el sumo pontífice comparten este gran acontecimiento litúrgico que se inicia con el rito de la bendición de los ramos y se continúa luego con la procesión en la que cantamos "Hossana, bendito el que viene en nombre del Señor" para luego concluir con la celebración eucarística en la cual se proclama la pasión del Señor.

Rito inicial, bendición de los ramos.

Procesión de los ramos, Benedicto XVI.

Cardenales en la procesión de los ramos.

Obispos en la procesión.

S.S. Benedicto XVI, domingo de ramos 2012.

Celebración eucarística.

Beato papa Juan XXIII durante la procesión de los ramos.

Siervo de Dios Pablo VI, destaca el uso de mitra preciosa, capa pluvial y el ramo atado a la ferula.

Beato papa Juan Pablo II durante la procesión.

Una de las últimas imágenes que tenemos del Beato papa Juan Pablo II, participando de la celebración del domingo de ramo.